La hormona del crecimiento es producida por la hipófisis o glándula pituitaria, que está ubicada en la base del cerebro detrás de las fosas nasales. La secreción de la hormona del crecimiento está, a su vez, controlada por otras hormonas que se liberan en diferentes lugares del cerebro (hipotálamo).
El déficit de hormona de crecimiento es una afección de naturaleza congénita o adquirida que se caracteriza por la ausencia total o parcial de dicha hormona en el plasma. Se produce cuando existe un fallo en la hipófisis, en el hipotálamo o en la vía que une el hipotálamo a la hipófisis.
Los mecanismos que pueden desencadenar una deficiencia de la hormona del crecimiento son los siguientes:
La deficiencia completa de la hormona del crecimiento con frecuencia se descubre durante la infancia (primeros 2 años de vida) . Los niños que la presentan, suelen tener pesos y tallas normales al momento de nacer. Sin embargo, entre los tres y los nueve meses de edad, la velocidad de crecimiento del niño empieza a decaer, de manera que a los dos años puede encontrarse en el percentil 3 o por debajo del mismo.
La maduración ósea se encuentra retrasada varios años en relación a la edad cronológica. Sin tratamiento, el estirón propio de la pubertad se suele retrasar incluso hasta los 18-20 años. La inteligencia es normal, pero es frecuente encontrar signos de cierta inmadurez y dificultad de adaptación al medio social.
En las formas adquiridas, al inicio muestran un crecimiento normal, pero luego su curva de crecimiento se va volviendo cada vez más lenta o deteniendo, lo que sucede a diferentes edades de acuerdo a la causa que la produce.
Es frecuente encontrar retraso en el cierre de las fontanelas y cabello de crecimiento lento. Las personas que sufren de esta enfermedad suelen tener frente abombada, raíz nasal plana y dentición alterada. Pueden tener voz aguda de tono peculiar, ligero sobrepeso con grasa abdominal aumentada, extremidades poco musculosas de aspecto grácil, y manos y pies pequeños.
El objetivo de tratar a estos niños es aumentar la velocidad de su crecimiento y su talla adulta. El tratamiento, que debe ser prescrito por un médico especializado, se realiza mediante inyecciones diarias de hormona del crecimiento sintética , producida por recombinación genética, por vía subcutánea en las tarde o antes de acostarse. Las inyecciones deben ser diarias hasta que finalice el crecimiento del niño.
Cada niño necesita una cantidad de hormona del crecimiento determinada, por lo que es necesario calcular con precisión la dosis requerida. Debe también realizarse un estrecho control médico del paciente, así como una vigilancia de la posible aparición de efectos adversos del tratamiento, que aunque muy poco frecuentes, pueden presentarse como: alteración de la cabeza femoral (epifisiolisis), síndrome del túnel carpiano, hipotiroidismo secundario, lipodistrofia en el lugar de inyección, desarrollo de anticuerpos anti-hormona de crecimiento, hipertensión e intolerancia a hidratos de carbono .
Una vez que el tratamiento ha finalizado es necesario efectuar una reevaluación del paciente para determinar si persiste la deficiencia de hormona del crecimiento en cuyo caso el paciente podrá beneficiarse de la administración de esta hormona durante la vida adulta.