Los riñones son los encargados de limpiar la sangre del organismo durante las 24 horas del día. Filtran los deshechos, el exceso de agua, equilibran los químicos en la sangre tales como, potasio y sodio, además de eliminar el exceso de ácido. Otra de sus funciones es producir hormonas que ayudan a que la médula ósea produzca glóbulos rojos.
La insuficiencia renal (IR), es la pérdida de estas funciones, es decir, los riñones se vuelven incapaces de eliminar las sustancias tóxicas del organismo en forma apropiada. Este padecimiento se puede clasificar según la forma de aparición y de recuperación, en:
La insuficiencia renal crónica afecta a 2 de cada 10.000 personas aproximadamente. Entre las enfermedades causantes se encuentran: glomerulonefritis de cualquier tipo (una de las causas más comunes), enfermedad poliquística del riñón , hipertensión , síndrome de Alport , nefropatía del reflujo , uropatía obstructiva , infección o cálculos en el riñón y nefropatía por analgésicos . La diabetes mellitus es una de las mayores causas de la insuficiencia renal crónica.
La insuficiencia renal crónica se desarrolla a lo largo de muchos años en los cuales las estructuras internas del riñón se van destruyendo poco a poco. Durante las etapas iniciales de la enfermedad puede que no se presenten síntomas. De hecho, la progresión puede ser tan gradual que los síntomas pueden presentarse sólo cuando la función renal es ya inferior a la décima parte de la función normal.
Para obtener un diagnóstico preciso, es necesario realizar examen médico completo, además de someter al paciente a algunos procedimientos, tales como:
El tratamiento está orientado a controlar los síntomas, minimizar las complicaciones y retrasar el progreso de la enfermedad.
Las enfermedades asociadas, ya sean causantes o resultantes de la insuficiencia renal crónica, deben ser controladas. La hipertensión , insuficiencia cardíaca congestiva , infecciones del tracto urinario , cálculos en el riñón , obstrucciones del tracto urinario, glomerulonefritis y otros trastornos deben ser tratados de la forma apropiada.
Puede que sean necesarias transfusiones de sangre o medicamentos, tales como los suplementos de hierro y de eritroproteína , para controlar la anemia.
La ingestión de líquidos puede ser restringida a una cantidad equivalente al volumen de orina producida. Las restricciones en la dieta pueden ayudar a retrasar la acumulación de desechos en el torrente sanguíneo y a controlar los síntomas asociados tales como náuseas y vómitos . Por lo general la cantidad de proteína en la dieta es baja, mientras que los niveles de carbohidratos son altos para el aporte de calorías. El consumo de sal, potasio, fósforo y otros electrolitos puede ser restringido.La diálisis o el trasplante renal pueden ser necesarios eventualmente.
Esta enfermedad también en ocasiones produce un retraso del crecimiento, tanto mayor mientras mas temprano se instala la enfermedad. La velocidad de crecimiento se reduce especialmente durante la pubertad. La hormona de crecimiento es especialmente de utilidad en los períodos de mayor desaceleración del crecimiento.