Consejos y datos prácticos para orientar a padres e hijos

Para los padres:

  • ¿Un niño pequeño ( 1 a 5 años), puede percibir que padece este déficit?
  • ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo cuando empiece a darse cuenta que es más pequeño que los demás?
  • ¿Cómo enfrentar este problema durante la adolescencia?
  • ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si sus pares lo molestan por su estatura?
  • ¿CÓMO PUEDO AYUDAR A MEJORAR la autoestima de mi hijo?

Para los menores:

  • Mis compañeros me molestan por ser “chico”, ¿Cómo puedo defenderme?
  • Muchas veces la gente me mira en la calle y sufro por eso ¿qué puedo hacer?
  • Veo que mis papás sufren mucho por mi causa, ¿cómo puedo ayudarlos?

Para los padres:

¿Un niño pequeño ( 1 a 5 años), puede percibir que padece este déficit?

Un niño de 1 a 5 años puede percibir ciertas diferencias con otros niños de su edad, sobre todo cerca de los cinco años, en temas relacionados con el juego o alcanzar determinados objetos. Sin embargo en la mayoría de los niños no es esperable sensaciones de angustia u otras emociones que lo hicieran marginarse de los demás. Al mismo tiempo, son edades donde la presencia de los adultos, padres y / o cuidadores, puede ayudar, guiar y proteger mucho más de cerca que en edades posteriores.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo cuando empiece a darse cuenta que es más pequeño que los demás?

Creo que más que tratar de “ayudar” a un hijo cuando comience a darse cuenta de esta condición, los padres debieran enfocarse en GUIARLOS, sin pensar en la ayuda como algo negativo o un aspecto desfavorable.

Mientras más pequeño a un niño se le enseñe acerca de su condición distinta a los demás niños -cuidando que mantenga su propia identidad y su esencia- más fortalecerá su autoestima y comprenderá de mejor manera su situación pudiendo enseñarle a otros niños qué es lo que le ocurre a través de un soporte verbal positivo. En otras palabras, desde la psicología , preferimos referirnos a las dificultades del crecimiento dadas por problemas fisiológicos como una “condición”, puesto que desde el prisma de la medicina, la persona puede vivir sana por un largo período de tiempo.

Desde el punto de vista psicológico, “estar enfermo” durante “toda la vida” sitúa a la persona en una posición que en muchas ocasiones es de marginación social, por cuanto no se le considera en ámbitos sociales u otras actividades y formas de vida.

El tema relevante es la sensación de desventaja y asimetría respecto de sus pares y familiares, que como consecuencia pudiera acarrear una baja autoestima, un fuerte sentimiento de exclusión, de percepción y/o una actitud victimizada, surgiendo así emociones tales como la rabia, la tristeza o la angustia. Éstas pueden ser contrarestadas en la medida que los niños, adolescentes y los padres sepan comprender la relevancia de vivir en su propia identidad y no en la identidad de la enfermedad ni del estigma social, impidiendo que precisamente la sociedad deje una huella indeleble en la individuación del yo y construcción de su personalidad. La idea es explotar aquellas habilidades que sí posee como persona, como ser humano, más allá de la exclusión de la que se ha hablado. Todo lo anterior supone un trabajo no fácil, pero que permitirá que el menor y su entorno puedan trascenderse a sí mismos, reconociendo los aspectos éticos, morales, sociales y socio-antropológicos que dicho trabajo emocional supone.

Es importante, por tanto, cuidar celosamente que lo que ha sido denominado “condición” sea elaborado en cuanto cognición por el menor, esto es, “ni bueno, ni malo”, sin llegar a ser jamás un rasgo característico de su identidad.

¿Cómo enfrentar este problema durante la adolescencia?

Con el propósito de responder a esta pregunta, es útil recordar algunas características psicológicas propias de la adolescencia, como:

  • Tendencia a la crítica y juzgar sus propias fuerzas y debilidades supra o infra-valorándolas.
  • Desarrollo de una opinión propia respecto de ciertos temas, con frecuente oposicionismo frente a lo consensuado.
  • Las preocupaciones por las vivencias corporales pudieran llevarlo a la incertidumbre, acentúa el estrés de una probable terapia médica.
  • Su cuerpo e imagen social son un tema primordial.
  • Nuevas atribuciones de significado frente a la comprensión de una condición crónica y el estigma que esta última acarrea, surge como un aspecto central para adolescentes.

Por otra parte, surge la construcción de la autoestima y diferenciación con padres y/o cuidadores, lo que inevitablemente implica no sólo el tema de sentirse diferente sino el de ser diferente.

Pero, ¿qué ocurre con los adolescentes que tienen una condición distinta y además se sienten distintos?

Pueden ocurrir varias situaciones, sin embargo es común que tiendan a decir: “soy distinto y nadie me puede comprender por todo lo que en verdad sufro”. No es el resto quien lo excluye sino que es la propia persona del adolescente quien se margina del resto, pues todos presentamos similitudes por ser seres humanos, más la comunión con otros se trabaja, se construye, puesto que implica la conversación, la empatía, el interés no sólo por que me comprendan sino por comprender que necesito transmitir y/o hacer para lograr la relación con los otros, desde la propia identidad, desde la propia esencia.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si sus pares lo molestan por su estatura?

Es sin duda un desafío trascendental enseñar a los hijos a expresarse y manifestar lo que quieren decir en un soporte amoroso y tranquilo. Sin embargo, comprender que todos los seres humanos somos diferentes y por tanto tenemos distintas reacciones frente a un mismo evento, puede ayudar al menor a focalizar su atención en quienes lo apoyan –y menos en sí mismo-, como también, estimularle a buscar los espacios y momentos donde poder transmitir su pesar y molestia frente a quienes lo agreden, guiando tanto a profesores como familiares (hermanos, primos, u otros) a premiar logros y reforzar aquellas acciones en los diferentes ámbitos en los que se desempeña para ocuparlo en lo que puede hacer y no preocuparlo en lo que no puede hacer, particularmente cuando es objeto de burlas.

Es importante tener en cuenta para fortalecer y reforzar al menor:

  • Utilizar redes de apoyo.
  • Cooperación del sistema familiar.
  • Los miembros de la familia y cuidadores necesitan educación respecto del tema.
  • Enseñar a compartir responsabilidades.

¿Cómo puedo ayudar a mejorar la autoestima de mi hijo?

Me parece que esta pregunta se responde en las anteriores, aún cuando quisiera recalcar que no se trata de ayudar a mejorar, sino uno mismo como padre comprender que se trata de una condición distinta, hacia la cual deberé buscar reforzamientos positivos que lo alienten al menor a desarrollar y explotar sus propias habilidades, descentrándose de aquellas que constituyen un imposible.

Para los menores:

Mis compañeros me molestan por ser “chico”, ¿Cómo puedo defenderme?
Muchas veces la gente me mira en la calle y sufro por eso ¿qué puedo hacer?

No hay que defenderse de los demás, sugiero mirar con amor a quienes no comprenden el porqué de una condición distinta, eso ayudará a aliviar tu propia sensación de sentirse “extraño” frente a otros. Sin embargo, ello implica tu decisión y determinación para trascender como ya he dicho con amor algo que los demás no siempre se han dado el trabajo de comprender. Es por esta razón, es decir ser diferente y tener aspectos de los cuales otros niños o familiares no comprenden, que te propongo ir poco a poco construyendo una relación donde tu puedas mostrarte tal cual eres, con tus alegrías y tristezas, con tu valor, que sin duda implica abrir tu corazón pues esto en sí implica una expresión consciente.

Veo que mis papás sufren mucho por mi causa, ¿cómo puedo ayudarlos?

Esta condición es una realidad que puede abrumar a tus padre en la sensación de que habrá cosas que no puedes hacer, sin embargo ello puede obedecer a sus propios miedos y angustias que a través del compartir con tus amigos, compartir con la familia y una conversación abierta acerca de lo que les ocurre a ellos como a ti mismo, pueden aliviar y permitir el desvanecimiento de un fantasma que se ha creado frente a lo que “pudiera pasar por tener una condición distinta”, por lo que te sugiero hablar con ellos de lo que sí eres capaz de hacer, pues todos los seres humanos poseemos aspectos divinos y hemos hecho cosas buenas en nuestras vidas.

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